Paseamos por París y miramos el cielo, pero también los tejados. Esos que cubren vidas y buhardillas. Esos que tapizan la ciudad y la hacen diferente, bella, mágica. Volamos y miles de chimeneas de barro salpican una urbe lánguida y cenicienta. Melancólica, tal vez. ¿Es París una ciudad gris?
Sí. Miramos y nos damos cuenta de que la mayoría de los tejado…